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LA BIEN CASADA COMO NEGOCIO FAMILIAR…

Por: Eliseo Castillo A.

En la antigüedad, llamémosle así  a la historia de hace más de tres mil años, las relaciones eran más abiertas que en la actualidad; sin embargo al final se relacionaban con la economía , como hoy. Por tanto, nada nuevo decimos y hacemos; simplemente que nosotros pensamos ser diferentes y especiales.
Por ejemplo en el antiguo Egipto y China, la estrategia de las relaciones sexuales se relacionan directamente con el parentesco;  era normal que se casaran entre parientes de todas las ramas…Hermanos, primos, tíos, sobrinos; siempre y cuando, la unión aportara una ventaja de tipo económico y de conveniencia  social; por ejemplo; la reina Cleopatra decidió casarse con un hermano y con su padre, al margen de la historia casi color de rosa que se nos cuenta con los  héroes romanos: Marco Antonio y Julio César. 
En el caso chino, las referencias nos remiten a la conveniencia de mantener el control de las dinastías regularmente puras en el sentido genealógico…; lo más normal era comprometer a las hijas desde que nacían con el hijo de una familia cercana; de esta forma se aseguraba el control de los recursos materiales, económicos y de descendencia.
En Europa no es diferente, cada familia que controla una región o reino, usa a los hijos como moneda de cambio; una hija es ofrecida fundamentalmente para acrecentar el poder económico de la misma familia; incluso son entregadas desde su infancia con tal de mantener el control económico y político; son mercancías de cambio y uso; y en el peor sentido del contexto: simples paridoras de descendencia  que asegure el control de un reino y sus riquezas.  Los matrimonios más comunes era entre primos;  desde luego todo bendecido por el  Vaticano y el muy santo papa.
La ventaja era doble en todo esto; al ser parientes se aseguraba que existía afinidades desde la propia familia; está demostrado que jamás  se conocería más a una mujer externa que a una del propio grupo familiar; si se le agrega  la dosis de lujuria y deseo normales en el ser vivo, y se le adorna con el sentido de control y seguridad propios del grupo familiar, resulta obvio que las parejas permanecían unidas por varias razones; pero no hay duda que los intereses económicos saltan a la vista.
En nuestro país , los españoles construyeron desde la conquista (1521) un sistema muy parecido al aplicado en su natal Europa; los matrimonios  se efectuaban regularmente por dos razones: acrecentar las fortunas familiares, y no permitir que se filtraran personas no bien vistas, sobre todo por su corteza de recursos. Los primos, tíos y sobrinos  terminaban comprometidos de manera casi diseñada durante las reuniones familiares; lo importante siempre fue cuidar los linajes, las fortunas, y los prestigios de vida. 
¿De ahí vendrá la afirmación de que …el amor no importa…, eso llegará después…?
Será el sereno, pero no hay duda que que la tendencia a «casar bien a los hijos» es fundamental en el núcleo familiar de los mexicanos, este principio se centra en dos premisas: el primero es evitar en lo posible que a los varones los ¡atrape una lagartona trepadora busca fortunas, con pedigrí marca NACA, que regularmente va a acorrientar la estirpe familiar; mientras que la segunda  tarea consiste en vigilar la vagina de las hijas para que no salgan con su «domingo siete» y se  las desgracie algún pelafustán sin oficio ni familia decente!
Este es el sentido con que se administra la pureza de la descendencia de las familias actuales; los ricos no aceptan, por obvias razones, que  sus hijos se casen con hombres y mujeres pobres; los de clase acomodada, aspiran a que los matrimonios sean con hijos de familias más adineradas…¡para mejorar en la escala social! y, como afirma Oscar Lewis, en su antropología de la pobreza… ¡los pobres tendrán que seguir juntándose y procreando con otros pobres, saben que no son bienvenidos en las esferas superiores. 
Mientras los primeros quieren asegurar el control de su riqueza; los de clase media   sueñan con llegar a esos niveles…; mientras que  los jodidos…¡tratan de joder al que se deje!
¡Todo en función a dinero…! ¿cuánto tienes…? bien venido, o vete a diablo.
Hoy en tiempos de globalización, está de moda vivir con un extranjero…pareciera que eso está agregando valor social a las uniones; por ejemplo con las migraciones del sur al norte han ido propiciando las cruzas con personas mulatas y negras que antes pareciera  menos probable, e incluso menos tolerable; lo podemos ver en la actual Morelia, donde hay cada vez más negros en convivencia con mujeres de la ciudad. Vemos los reportes de la prensa de Tijuana donde narran como los miles de  haitianos y africanos han ido conviviendo con los tijuanenses formando buena cantidad de nuevas familias. 
Es la globalización decimos; pero al final todo se resume en pocas ideas: cada familia quiere casar bien a los hijos, siempre y cuando esto agregue valor a la estirpe…, de preferencia que sea con un rico, un intelectual, blanco, si  no es mucho pedir; extranjero para agregar prestigio. Pero por encima de todo, que cuenten con la aprobación de los padres, dado sus intereses económicos y de clase social. condición básica para no negarlos ante la sociedad; incluso para presentarlos como en fiesta de quince años, como lo nuevos miembros de la familia con que se ha emparentado.
Cazar, de cacería, es una estrategia muy practicada, como condición para luego casar legalmente a los hijos en función de los intereses familiares ante la sociedad y la cuestión económica.
Salvajemente aburrido y mendaz…, si. Encantadoramente ridículo…? ajá.
Le abrazo con cariño.

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