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Los norteños, maldición bendita de la economía

Por: Eliseo Castillo A.

Es un apena reconocerlo pero es cierto; la economía nacional se sustenta en pocas fuentes de ingresos , además de los impuestos obviamente. Mientras hasta 2012 se usaron dos cuentas fundamentales para alimentar el barril sin fondo de las finanzas públicas; remesas de los norteños y el petróleo; para el sexenio de Peña Nieto se decidió que el turismo sería una fuente importante generadora de riqueza para el país; gran mentira desde luego…¡cuántas cadenas hoteleras y restauranteras de mucho valor son nacionales…? Si a eso le agrega , que violando la constitución, estas cadenas se han adueñado de las payas PÚBLICAS, entonces la idea de que la miníta de oro se llama turismo…. (¿?)
Al final, paradojas de la vida real, la fuente que se ha mantenido más sólida son los ingresos de los norteños, los que lejos de disminuir, se han incrementado de manera consistente año a año.
¿Se da cuenta de lo vulnerable que es nuestra economía, al margen de la propaganda grosera que supone que somos una gran potencia regional…? Imagínese que gran potencia, cuando la mitad de los mexicanos tienen un pariente o amigo en el norte trabajando en lo que les es posible para mantener a una familia que les espera en México; mientras que la otra mitad mantiene la esperanza de , en algún momento irse igualmente para allá…
Desde luego es una exageración pensar que toda la población lo desea; es una simulación para dimensionar el tamaño del fenómeno de capitalización que representan los norteños para el país.
Para bien y para mal, estas personas se hacen notar con su presencia a veces grosera, altanera, casi estúpida; pero igual, con una gran capacidad de compra. De hecho hoy hay centros comerciales que se han convertido en verdaderos lugares necesitados crónicamente de las remesas. Por ejemplo Zamora, Michoacán; durante décadas ha mantenido una actividad económica sustentada en tres momentos económicos durante el año: la   cosecha agrícola y su integración agroexportadora; los ciclos escolares de ingreso  a clases; y, las remesas de los norteños; esta figura, concentrada fundamentalmente entre  la última semana de noviembre y la primer quincena de enero; período en que se da la reunión familiar, y el que viene de los Estados Unidos o Canadá (muy pocos realmente) ofrece en ritual de reconocimiento y control familiar un dispendio económico acorde con su necesidad de mantener el control sobre la familia que le sirve de ancla mientras se va a trabajar.
Por desgracia, los efectos de esta parte de la sociedad no son los deseados; no cuesta  mucho trabajo mostrar como ellos son portadores de algunos hábitos fuera de contexto que han generado algunos ajustes a la vida cotidiana; por ejemplo, se nota mucho en ellos adicciones a drogas , que al manifestarlo en sus grupos de reunión, toda vez que ellos de alguna forma representan la figura del éxito se hacen apetecibles probablemente…; no olvidemos, son los que pagan  la parranda, los que taren regalos, los que hablan en voz alta y son escuchados con emoción y admiración, los que traen la «troca» llena de cervezas…para todos, los que por desgracia escuchan, a veces, con admiración que por allá meterse la mierda de drogas es muy común…., vamos, en ocasiones pueden llegar a afirmar que …¡por allá lo hacen casi todos…!
Esta es la parte que ya no vemos tan valiosa; no diremos la barbaridad de que ellos nos han traído las calamidades; pero no hay forma de negar que su presencia y actitud  ha fomentado estas adicciones por imitación, por pertenencia y aceptación; e incluso, como condición para seguir siendo parte de una relación con ellos, que al final de cuentas, no hay forma de reducirles a una mera fuente de dinero; por el contrario, su necesidad de reconocimiento les lleva a manifestarse en todo lo que está a su alcance; desde su acción de compradores compulsivos, como necesidad de manifestar el poder que traen… al fin norteños; hasta el tributo que pagan con sus compañeros y amigos financiando las parrandas en las que manifiestan esas adicciones «nuevas» que , regularmente aseguran no les afectan.
Y de repente a las familias ya no les parece tan brillante la idea de ser hijos, hermanos o padres de ellos; la realidad se va reflejando más allá de lo económico, ya no luce como antes, los centros comerciales han recibido el beneficio de sus dólares gastados de prisa; dado que vienen de vacaciones solamente; pero en el ambiente se nota algo desagradable, algo que enrarece aun más el ambiente de por si en proceso de degradación.
Zamora sufre este fenómeno de agudización del desorden social en este período llamado de «los norteños», periodo en que el desorden se incrementa; la ciudad, de por si un caos mal trazada y abusada por los desarrolladores sin escrúpulos; incrementa sus males con el incremento del dinero a raudales enfocados a fiesta, alcohol y droga.
Obviamente, ellos no son causantes de los males de la sociedad, no es la idea generar esa posibilidad; pero no hay duda que su presencia, amén de la bendición financiera que representa; le da un empujón fuerte a las malas adicciones que cada vez más se están haciendo costumbre… la idea de acostumbrarnos a una sociedad altamente consumidora de drogas socialmente degradantes.
Al parecer la economía nacional ha caído en la trampa de la dependencia de las remesas de dólares de los norteños; lejos están los tiempos en que solamente era una figura rural de ciertas regiones del país; hoy , estados completos: Zacatecas, Jalisco, Michoacán, Puebla, Guerrero, Oaxaca; etcétera, se han convertido en expulsores de personas tan intenso, que su principal fuente de ingresos  y consumo  se relaciona directa o indirectamente con estas remesas del «norte.»
Lo malo es que, al parecer, y al decir de ellos mismos…¡ya el norte no es lo que era…, ya hay mucha gente por allá…! 
¡y el mundo organizando el nuevo turismo de caravanas de desempleados empobrecidos, necesitados de ayuda hacia la frontera…! con el sueño de ser uno de ellos.
Realidad  sin ficción ni anestésicos, así son los norteños; los nuestros, los de miles de casas familiares, los que ponen de cabeza unos días  la vida cotidiana…, no necesariamente para bien.
En fin, cada quien su cruz se dice en estos días.
Le abrazo .

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