La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA) entregó el Premio Nacional de Sanidad Animal 2026 al médico veterinario zootecnista Moisés Vargas Terán, en reconocimiento a más de 50 años de trayectoria dedicados a la prevención, control y erradicación de enfermedades transfronterizas como el gusano barrenador del ganado (GBG).
La ceremonia se realizó en el marco de la 34.ª Reunión Anual del Consejo Técnico Consultivo Nacional de Sanidad Animal (Conasa) en Puebla, donde participaron más de cinco mil representantes de instituciones públicas y privadas del gremio veterinario. El galardón fue entregado por Gabriel Ayala Borunda, director general de Salud Animal del Senasica, en representación de la titular de AGRICULTURA, Columba Jazmín López Gutiérrez.
Vargas Terán destacó que este reconocimiento reafirma el compromiso de México para enfrentar el reingreso del GBG, confiando en que la solidez del Senasica y la colaboración de los sectores productivos permitirán erradicar nuevamente la plaga y declarar al país libre de esta amenaza.
Reconocimiento por su trayectoria sanitaria
Durante la ceremonia, Javier Calderón Elizalde, director en jefe del Senasica, envió un mensaje virtual en el que resaltó que Vargas Terán es el trigésimo quinto galardonado con este premio. Subrayó su papel clave en la vigilancia epidemiológica, desarrollo de métodos y coordinación de operaciones de campo, fundamentales para la erradicación del GBG en los años noventa.
El titular de la DGSA, Gabriel Ayala Borunda, enfatizó que el lema del Conasa 2026, “Las enfermedades transfronterizas y reemergentes, un reto para Una Salud”, refleja la interconexión actual entre salud animal, humana y ambiental. Invitó a los especialistas a proponer soluciones basadas en ciencia para fortalecer la resiliencia del sector pecuario y la seguridad alimentaria del país.
Por su parte, Ana Laura Altamirano Pérez, secretaria de Agricultura estatal, señaló que Puebla se congratula de albergar este encuentro, resaltando que 80% de los productores locales son de pequeña escala y que la innovación tecnológica es clave para proteger el patrimonio agroalimentario y mantener la competitividad en los mercados.
