El próximo 10 de septiembre inicia oficialmente el proceso electoral para las 17 entidades electorales que elegirán a su ejecutivo estatal, entre ellas Michoacán, aunque ya casi todos los partidos han realizado actos de campaña que transfiguran bajo el lema de asamblea informativa y burlan de una forma más que clara las normas electorales. Hay algo que desde hace tiempo preocupa, y es que cuando quieres poner una queja con el mismo que te afecta es complicado que tengas éxito en tu exigencia. Lo que podemos ver muy claramente con la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que aplazó la discusión de la legislación michoacana que limita las candidaturas independientes.
Los límites a las candidaturas independientes
El Artículo 35 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) establece en su segunda fracción que toda persona tiene derecho a “ser votada en condiciones de paridad”; sin embargo, nada más alejado de la realidad, pues desde que se estableció esta práctica que fortalece la democracia, no se otorgó un ápice de las prerrogativas que tienen los partidos para que una o un ciudadano lograran siquiera ser registrados como candidatos independientes, al tener que reunir una cantidad de firmas muy grande y que ahora incluso algunos partidos políticos impugnan al alegar que están afiliadas a sus partidos, a sabiendas que en muchas ocasiones cuando las personas van a recibir un apoyo les piden copia de la credencial, los hacen firmar y los afilian a sus partidos sin que siquiera estemos enterados de que nos están afiliando a sus organizaciones políticas.
Si bien es cierto que cada entidad federativa cuenta con la autonomía y soberanía para crear sus leyes, estas nunca deberán contravenir los derechos de las personas, ni la ley superior como lo es la Constitución Mexicana, por ello al legislar para atar de manos, acallar a los ciudadanos o impedir la paridad, cualquier órgano colegiado encargado de impartir justicia, independiente de su ideología o partido del que provenga, debe anteponer su criterio a una interpretación justa, en equilibrio y alejada de toda presión o conveniencia.
Si a lo largo de la historia se han usado lemas en y para hacer política, como el famoso «Yes We Can» por Barack Obama, en 2008, o «Make America Great Again» por Donald Trump, en Estados Unidos de América, así como en México “juntos haremos historia” por los partidos defensores de lo que han llamado la cuarta transformación, como ejemplos a nivel internacional y nacional, ¿cómo es posible que hoy en un nivel local se quiera limitar.
El poder y la participación ciudadana
Seguramente que da temor perder el poder, todos hemos perdido algo, pero dado que hablamos de millones de pesos y una vida holgada a costa del dinero de nosotros los ciudadanos, ni tardos ni perezosos los diputados locales michoacanos votaron en su mayoría por limitar el uso del sombrero como símbolo para que sea usado por un movimiento independiente que le permita competir dentro de la entidad en el próximo proceso, aunque dicho movimiento tenga presencia en casi todo el país.
El partido en el poder, con las asambleas simuladas, lo que está midiendo y negociando son los cargos que querrán tener como plurinominales sobre todo, y ya los veremos ganar o no su defensa de la soberanía, en el Senado, la gubernatura o las diputaciones federales y estatales, con lo que pasará lo mismo de siempre que sean los mismos también los que sigan en el poder impidiendo el paso a nuevos rostros e ideas frescas, porque son los mismos pero con una máscara, siglas distintas o color diferente.
Más allá de estar de acuerdo o no, o compartir ideas o no, la ley es la ley, y debe abrirse y no cerrarse la participación ciudadana, si no hay de qué temer cuando el trabajo es bueno y los resultados palpables, para qué limitar. Si se teme por ser perseguidos entonces lo mejor será fortalecer mediante la legislación los procesos legales de protección ciudadana y la presunción de inocencia, para que nadie sea víctima de la cacería de brujas ahora o mañana.













