TODO CAE POR SU PROPIO PESO
Por Ricardo Burgos Orozco
El peso fuerte visto desde el turismo y la experiencia personal
Un amigo viajará en los próximos días con su familia hacia Washington, en Estados Unidos y está muy contento porque el peso mexicano ha aumentado su valor recientemente con respecto al dólar y eso le conviene como turista. A un exjefe le ocurrió lo contrario hace años; había viajado a Europa, pagó en dólares y euros y se vino la devaluación en México; así tuvo que pagar el triple de lo que había consumido.
A quién beneficia y a quién perjudica un peso fuerte
Un peso fuerte no conviene al sector exportador nacional — ya que pierden rentabilidad y competitividad —, a las familias mexicanas que reciben remesas — tienen menor poder de compra — y a la industria turística porque reciben menos pesos por cada dólar. Por supuesto también el gobierno se ve afectado en sus finanzas al recibir menos divisas por la venta de petróleo en el exterior. Los importadores sí se benefician con esta situación porque compran insumos más baratos.
El discurso oficial y la realidad económica
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se vanagloria de que el peso mexicano se ha recuperado porque la economía nacional está fuerte. Nada más alejado de la realidad. El deslizamiento favorable del peso frente al dólar no tiene nada que ver, en esta ocasión, con las finanzas públicas.
Factores externos que influyen en el tipo de cambio
La realidad es que la situación actual del peso está influenciada principalmente por factores externos que tienen que ver con la incertidumbre que se vive en Estados Unidos con un presidente Donald Trump y su entorno político de vaivenes entre las guerras comerciales, los cambios abruptos en la política arancelaria y los enfrentamientos del mandatario estadounidense con la Reserva Federal; eso ha llevado a muchos inversionistas a buscar alternativas más estables como el mercado mexicano.
Pronósticos de los grandes bancos y analistas financieros
Morgan Stanley, JP Morgan y Goldman Sachs pronostican mayores caídas del dólar en el futuro por un posible incremento en la guerra comercial y un potencial debilitamiento de la economía más grande del mundo. Algunos analistas señalan que a Donald Trump le gusta esta situación porque cree que mantener la debilidad del dólar facilitará la revolución manufacturera norteamericana que quiere impulsar, aunque, contrariamente, sus antecesores siempre buscaron tener una moneda fuerte para proyectar una imagen del poder de Estados Unidos en el extranjero.
Otros expertos financieros pronostican que difícilmente el peso mantendrá su deslizamiento a favor; ven más bien una caída drástica al final de 2026, aunque no tan fuerte para considerarla una devaluación, pero sí un retroceso importante que podría ubicar a nuestra moneda nuevamente en el rango de los 19 a 20 pesos por dólar.
Contexto histórico y advertencia final
Es cierto que han pasado varios años de aquella inestabilidad drástica de nuestra moneda. Ya no son los tiempos del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado con inflaciones superiores al ciento por ciento y un desliz constante del peso hacia arriba. Ahora hay una mayor responsabilidad del gobierno para cuidar la política cambiaria.
A quienes les conviene un peso cercano a las 17 unidades por dólar sigan disfrutando mientras les dure. No creo que sea por mucho tiempo.



























