A ECONOMÍA Y USTED Eliseo Castillo – LA INFLACIÓN CÁNCER QUE TERMINA CON LA CONFIANZA

ACLARACIÓN; lo del festejo del día del economista, no llegaba ni a broma; ni siquiera sabía de él, por tanto, se trató de un simple y tonto comentario que no llegaba a chantaje emocional de pobrecito a quien nadie felicita…; ¡como si hubiera algo que felicitar…!
 
Hoy se anuncia una huelga y consecuente paro nacional en varios países de Europa, en protesta en contra de los altos niveles de inflación; en Inglaterra ya le costó el puesto a dos primeros ministros; en Bélgica se anuncia un paro nacional exigiendo que frene la carestía de la vida; para mañana se anuncia el paro nacional en Francia por la misma razón; en España, Pedro Vásquez está acorralado con el alza de los precios; Alemania no sabe cómo lidiar con la carestía; ayer, en las elecciones intermedias de los Estados Unidos se esperaba un voto de castigo contra el gobierno por la inflación galopante en que se vive desde la pandemia.
Pasa lo mismo en México; los que vivimos de un salario sentimos que nunca nos ha pasado nada tan malo como esta inflación; y como en Europa y Norteamérica, tenemos derecho de molestarnos y protestar.
Desde el sexenio de Echeverría (1970-76) se desató un proceso inflacionario que fue taladrando el poder de compra de los salarios; en ese momento, el alza en el precio del azúcar desató un alza de precios fuerte, y una molestia social lógica; se justificaban para subir los precios con que había subido el azúcar; en los años ochenta, con el sexenio de De la Madrid (1982-88) el pretexto fue el alza en la gasolina, con niveles de inflación de hasta el 80% anualizada.
Hoy culpamos a la pandemia y la guerra- invasión de Rusia contra Ucrania; lo que duele es simplemente que los precios siguen creciendo; y que el poder de compra de nuestros ingresos se deteriora sin duda.
Una muy querida colega economista me decía hace unos cinco años, allá por 2016-17…, “no es posible esto, el dinero te alcanza para muy poco…, ¡vas a la tiendita con un billete de cien pesos y se te va en dos o tres cosas…!
Todos tienen razón al molestarse; los gobiernos usan sus argumentos para tratar de resolver el problema; y lo que nos muestran con ello es que no pueden logarlo…; no lo van a lograr nunca; lo que queda es protestar, maldecir, exigir cambios; por desgracia, sólo eso se puede hacer, huelgas, mentadas de madre, cambio de gobierno; en el caso de los Estados Unidos, ayer martes 8 de noviembre lo manifestaron en las urnas con su voto de castigo; nosotros lo hicimos el año pasado, y lo haremos nuevamente en 2024; es una de las formas con que le decimos al gobierno que estamos molestos con sus economistas que no nos representan realmente.
En realidad…
Los precios los fijan las grandes empresas, se les identifica como “empresas fijadoras de precios”; son las más grandes del mercado, ellas manipulan la información y van imponiendo la política de precios; los gobiernos lo que hacen, o pueden hacer es establecer un acuerdo con ellas para que no abusen en exceso, aunque siempre lo harán…, está en su naturaleza.
La inflación solamente tiene dos orígenes: por costos y por oferta; en ambas, las grandes empresas son las manipuladoras del mercado; los gobiernos apenas alcanzan a meter las manos para negociar con ellas…, para que no abusen mucho… ¡de pena ajena!
Tienen razón…
Los que tienen un empleo (buena parte de estas personas con salarios no muy buenos por desgracia) se sienten, con derecho, lastimados en su poder de compra resienten en sus bolsillos la carestía; no solamente tiene razón, les asiste el derecho a protestar, y con justa molestia desean un cambio de gobierno; como sucedió ayer en los Estados Unidos; como sucede hoy en Europa; como sucede hoy y sucedió hace una semana en Brasil; alguien tiene que pagar las consecuencias de que sus reducidos salarios se vean tan lastimados…
Los economistas de derecha se aferran a meterle en la cabeza a los ciudadanos que el peor impuesto es la inflación; sin aceptarlo, se entiende, pero…
Hace 47 años, allá por 1975…
Un joven de pelo largo, ideas cortas, “estudiambre” sin empleo, llevaba con nervios, ignorancia y carencias solicitudes de empleo… 
Morelia no era muy generosa creando oportunidades de trabajo; menos aun para menores de edad o personas sin cartilla militar…; si le agrega usted que usaba pelo largo…, y para colmo ¡estudiante…, que horror…!
Los que tenían empleo se quejaban amargamente de que no les alcanzaba lo que ganaban por que las cosas subían de precio por culpa de azúcar; incluso s escuchaba en ocasiones una tonadilla en contra del presidnete Echeverría…: “todo sube y nada baja, y el pelón a viaja y viaja…”
El joven estudiante solicitante de empleo los escuchaba y los veía molestos por que lo que ganaban no alcanzaba; regularmente se pagaba el salario mínimo, que era de unos 45 pesos diarios; desde luego asediado por el alza de precios…
¡Claro que tenían razón, querían ganar más, coincidían en que lo que recibían alcanzaba cada vez para menos! en esas condiciones no hay duda; el impuesto de la inflación es una forma muy parecida a asalto al bolsillo.
Pero ese estudiante greñudo, que ignoraba que iba a ser economista en algún momento, para desgracia de miles de estudiantes universitarios, descubrió en ese momento, que la gran mentira que se alimenta con el flagelo de la inflación, es que lo peor que le puede pasar a la familia es que los precios suban… ¡terrible desde luego, inaceptable, a veces insoportable!
Pero en este caso, del estudiante aspirante a empleado de medio tiempo, para seguir en la escuela, descubrió por la vía de la experimentación y usando el empirismo vivencial, que no hay…, “no existe en el mundo un impuesto más grande que el desempleo” No existe impuesto más grande que el no tener un salario. El que tiene un salario se queja (nos quejamos) de que no alcanza…; nunca nos ha alcanzado; pero el que no lo tiene ni siquiera se puede quejar al respecto; por eso terminamos aceptando salarios por debajo del promedio; lo que importa es tener un ingreso hoy…; mañana mentaremos la madre a los gobiernos ´por la inflación…; es lo que hacemos hoy los que tenemos un ingreso.
Cuando al mencionado estudiante (greñudo, no se olvide el dato) le dieron un empleo con pago de 35 pesos diarios, este salió brincando de gusto; corrió por las calles de su recién adoptada Morelia; se sentó en la banca de la plaza de armas a llorar un instante; luego se fue a la peluquería…, se le llamaba “estética unisex”, era la moda; y se mentalizó a presentarse a su primer día de trabajo…
Cando le llegó su primer pago, se sintió inflado como sapo…, tenía dinero en su bolsa; podría comprar comida y pagar la renta; solamente que entre los compañeros de trabajo había una molestia…, lo que ganaban no les alcanzaba para sus necesidades; proponían ir a quejarse al sindicato…; coincidían en que merecían más salario ante la inflación. 
De golpe, la fiesta de la satisfacción por el salario se esfumó…, ahora la lucha era contra la carestía que le quitaba su poder de compra de su estrenado salario, pequeño, pero ya era su salario…
Así descubrió cuál es el peor impuesto contra la familia y sus necesidades…

Acerca Bertha Guillermina Castellanos Arciga

Periodista, Reportera, Editora y Directora General de la Revista Digital Informativa: 5W Redactor.

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