LAS PEQUEÑAS COSAS Eliseo Castillo A.; LA COP26 Y EL SHOW DEL BLA-BLA-BLA

No hay duda que resulta complicado abstraerse de los eventos que suceden en relación a la reunión de los 197 países que forman el mundo apreciado por la ONU (realmente hay países que no lo son, pero para efectos de votaciones y control político digamos que hay 197 países en el mundo).
Por un lado, los anfitriones; La Organización de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, en cuya Secretaría se encuentra la científica mexicana Patricia Espinoza (no faltará el ingenuo patriotero que se envuelva en la bandera nacional y diga… ¡ah…, que orgullo ser mexicano, mire nada más que chingones somos…!). Quienes a modo de bien venida y sentencia, ha arengado para que los asistentes y mandatarios en general sean atrevidos en sus propuestas, y desde luego en sus compromisos.
Por otro lado, se hacen presentes los críticos de las políticas oficiales que supuestamente toman los políticos del mundo; digamos, se manifiestan como la consciencia ecológica de pervivencia de la tierra, que reclaman la insuficiencia de las políticas nacionales, que, definitivamente no alcanzan para detener el deterioro ambiental.
Peeeero, en medio de estos dos bandos se encentran los verdaderos artífices del desastre ecológico que tiene al planeta en vilo; a un tantito de dejar de ser espacio habitable para los humanos, y por desgracia, para algunas especies que serán involucradas en el ecocidio anunciado progresivamente por humanos…, para humanos y especies de que se sirve como alimento.
En el bando oficial se encuentran los líderes del mundo, o sus representantes (por ejemplo, AMLO no quiso ir; no le gustan ese tipo de eventos, no se pierde de mucho, pero manda a un representante​, en este caso a su canciller, Marcelo Ebrard), todos ellos encabezados por los representantes de la ONU, quienes son encabezados por el presidente de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, Alok Sharma; obviamente observados por el Secretario general de la ONU, el portugués António Guterres.
Del otro lado, de la parte crítica se encuentra personajes creados por grupos llamados “contestatarios”, que acostumbra usar a algunas personas que son llevadas al nivel de estandarte para simbolizar sus luchas, y buscar que el mundo los reconozca; así es como se fabricó la figura e idea de la nueva luchadora ecologista en la persona de la entonces adolescente sueca Greta Thunberg; quien se hace presente con un discurso casi monosilábico, pero que, dadas las metas de la lucha, cada palabra que ella emita, arreglada previamente o desde su ocurrencia, será replicada en todos los medios posibles en el mundo; vamos es la cara visible de la lucha, habrá que magnificarlo todo lo posible.
Por ejemplo, al llegar a Glasgow, la sueca expresó que …”la juventud está “enojada” porque “el mundo todavía avanza en una dirección equivocada” y reconoció que a pesar de sus movilizaciones, de sus mensajes desesperados por que los escuchen los grandes líderes del planeta, “las emisiones globales todavía van en aumento”. (Armando G. Tejeda; periódico La Jornada, lunes, 1 de noviembre, 2021, pag. 3)
De inmediato estos comentarios casi escuetos se replica en la prensa mundial… ¡que el mundo escuche lo que ha dicho la nueva conciencia mundial pro defensa del planeta!
Desde luego sabemos por experiencia que esta chica forma parte de una escenografía muy armada, en donde los verdaderos responsables del ecocidio se encuentran detrás de las cortinas de los salones de debate, ellos no van a tomar la palaba seguramente…, pero son los que realmente pueden detener esta inercia que nos lleva al ecocidio. Son los gerentes de las grandes empresas (son gerentes, porque son regularmente sociedades anónimas, por lo que sus dueños son los tenedores de las acciones adquiridas en la Bolsa de Valores).
Toyota, Coca Cola, Pepsi.co, Nissan, GM, Nestlé, Bimbo, Telmex, América Móvil, Sony, Samsung, Facebook, Microsoft, y todas las grandes empresas del mundo; son las que al final tienen la última palabra en sus negociaciones con los gobiernos del mundo, con los que llegan a acuerdos para apropiarse de los mantos de agua, sus minerales; sus alimentos, sus bosques, sus tierras, y, al final, el control de las tendencias de los consumidores en el mundo.
No, no son los llamados luchadores ecologistas los que habrán de cambiar el derrotero del mundo; por desgracia no va a ser así; se les permite su asistencia, se realiza la cobertura mediática; pero al final se toman decisiones que no pasan por sus comentarios y opiniones; eso no va a pasar mientras los intereses comerciales sean puestos por delante.
La construcción de chicas como Greta va a continuar si se necesitan… ¿recuerda como crearon la idea de la conciencia de la mujer de Afganistán con la niña Malala…? La realidad grosera nos dice que esta mujer deja de ser interesante en el momento en que los Estados Unidos abandonan ese país, ocupado por 20 años. Obviamente necesitaban un símbolo de las supuestas razones de la ocupación de ese país… ¡imponer su idea de libertad y democracia al estilo americano! al fracasar en su intento, abandonan el país, lo dejan en manos de los que dijeron combatir, y nuevamente regresa el aparente infierno para la mujer de Afganistán… ¡para el mundo, Malala deja de ser prioridad!
La COP26, como gritan los críticos, es mucho la-la-la-la; no se equivocan realmente; el mensaje del presidente chino Xi Jimping lo dice todo…; siendo el más contaminador del mundo junto con los Estados Unidos, antes de actuar para detener el deterioro ambiental, van a lucha por conseguir sus metas productivas…; después del 2030 quizá reconsideren su postura…
¿Así o más claro…?
Repetimos lo que venimos sosteniendo; la solución es traumática y a nadie le gusta como solución, pero es la salida que puede rescatar lo que le queda a la tierra para los humanos y especies de que se sirve…; es una reducción productiva mundial; una reducción de los límites de crecimiento de las empresas; un freno al desarrollo armamentístico que genera deterioro con las pruebas nucleares; una reducción de los apetitos de consumo mundial; una renuncia a granes salarios, grandes escalas productivas; grandes destrucciones ecológicas por sacar petróleo y diversos minerales.
Es una renuncia al patrón de vida que nos ha llevado a donde estamos en este momento, produciendo cantidades tremendas, para consumidores insaciables, destruyendo todo a cambio de más consumo y ganancias…
Al final chicas como Greta, son conciencia genuina de una realidad, pero sin capacidad de solución…
¿Recuerda a los jipis…;  una generación que soñó e intentó un mundo mejor…? y mire lo que logramos…; las Gretas no hacen algo nuevo que no hayamos intentado…
Las grandes empresas tienen la palabra en sus negociaciones con los gobiernos…; estos están obligados a cuidar lo que le queda a la tierra, junto con llevar soluciones a la vida cotidiana de las personas, sin que se termine el espacio de vida; las empresas, por el contrario, ofrecen soluciones a cambio de seguir creciendo, ganando más dinero, tomando los recursos de todos para ellas, luego vendérnoslos.
Este es el corazón del problema; pero los gobiernos no siempre tienen el poder suficiente, ni   la honestidad para negociar en favor de la humanidad.
Las grandes empresas van a seguir depredando, destruyendo lo que queda de habitable en la tierra con tal de ganar más dinero…, es el corazón de tema…es el sentido de la COP26…; los ecologistas argumentan que es demasiado bla-bla-bla-bla.
Démonos un abrazo ecológico por favor…, hagamos nuestra parte no jodiendo al vecino o al buen compañero de vida, y que nos vaya bien en lo posible.

Acerca Bertha Guillermina Castellanos Arciga

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