Especialistas del INMEGEN advirtieron que el cuidado del hígado protege el intestino y el cerebro, debido a que estos órganos forman un eje funcional clave para la salud.
La afectación de uno puede provocar alteraciones digestivas, hepáticas y neurológicas, por lo que recomiendan hábitos saludables y atención temprana.
La interrelación ocurre mediante la sangre, el nervio vago y el sistema inmune, además de moléculas como el triptófano y la serotonina.
Cómo se comunican hígado, intestino y cerebro
Los especialistas explicaron que el metabolismo de neurotransmisores inicia en el intestino y el hígado regula su procesamiento.
Este equilibrio impacta directamente en funciones neurológicas, digestivas y metabólicas.
Riesgos de daño hepático avanzado
El deterioro del hígado puede generar complicaciones graves:
- Várices digestivas
- Alteraciones intestinales
- Acumulación de amonio en sangre
- Encefalopatía con desorientación o coma
Además, los estudios del INMEGEN identificaron menor expresión de proteínas como la INMT en pacientes con cáncer hepático.
Hábitos clave para proteger el eje hepático
Los especialistas recomendaron acciones preventivas para mantener el equilibrio del organismo.
- Alimentación balanceada
- Ejercicio regular
- Evitar consumo de alcohol
- Reducir ultraprocesados
- Higiene del sueño adecuada
- No automedicarse
También señalaron que atender síntomas digestivos a tiempo puede revertir el daño hepático en etapas iniciales.
Un escudo contra inflamación intestinal
El hígado funciona como un “escudo fisiológico” frente a dietas poco saludables.
Sin embargo, los desbalances alimenticios prolongados pueden derivar en hígado graso y fibrosis hepática.
La Secretaría de Salud mantiene información preventiva en el sitio gob.mx/salud.
















