INFLACIÓN, OTRA VARIANTE QUE TAMBIÉN URGE ERRADICAR – Por: Ricardo Burgos

La primera vez que escuché alguna referencia a la inflación fue en los años setenta; todavía era un adolescente. Dicen que antes de los años cuarenta México ya padecía por este fenómeno porque era la época post revolucionaria cuando todavía no había un control adecuado de precios. De 1936 a 1940 el índice general de precios creció a una tasa de crecimiento promedio de 6.5 por ciento y de 1940 a 1946 fue de 40 a 126 por ciento como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.

Desde aquel entonces la inflación no ha dejado de acompañarnos. Recuerdo el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado de 1982 a 1986, cuando llegó hasta 159 por ciento, aunque al final de la administración anterior de José López Portillo tenía un registro de 98.85.

En ese tiempo, recuerdo todos los días subían los precios de los productos, muy difícil tener un control cuando la inflación era tan alta. En los siguientes regímenes – con Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo — la situación se tornó más grave con un poder adquisitivo francamente deteriorado y una economía desordenada.

El panorama empezó a cambiar a partir del año 2000 con Vicente Fox Quesada y desde aquel tiempo se ha estabilizado el fenómeno. México no había vivido una inflación tan alta desde hace 20 años. En 2021 hubo una tasa de inflación anual de 7.36 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Los especialistas señalan que los efectos de la inflación pueden ser positivos y negativos, dependiendo del cristal con que se mire. Lo bueno: los bancos centrales de los gobiernos pueden ajustar las tasas de interés nominal para disminuir la recesión y fomentar la inversión; lo malo: disminuye el valor real de la moneda, se desalienta el ahorro y la inversión como consecuencia de la incertidumbre sobre el valor del dinero.

Aunque parezca increíble, los economistas se inclinan porque exista siempre en un país una pequeña tasa de inflación que reduzca la “trampa” de liquidez cuya consecuencia sea impedir una política monetaria de estabilización de la economía. Hasta ahora, el gobierno de López Obrador ha mantenido la variante sin ajustes bruscos pese al índice preocupante del año pasado de 7.36.

En ese aspecto, pese a la pandemia que se ha alargado ya dos años, la inflación está controlada en el país a diferencia de lo que ocurre en otras naciones de América Latina en las cuales la variante tiene preocupados a sus habitantes. Es el caso de Venezuela, con 631.1 por ciento. Y miren que en los anteriores dos periodos fue de escándalo arriba de mil por ciento.

En México en realidad no estamos tan mal, pero quisiéramos estar mejor y que no aumentaran constantemente los precios de las gasolinas, las tortillas y los demás productos de consumo básico. Cada vez que vamos de compras nuestro bolsillo tiembla al pagar… Cuando nos alcanza.

Acerca Bertha Guillermina Castellanos Arciga

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